
El dinero surge como consecuencia de ideas y acción.
El dinero no es un fin, sino un efecto. Aparece cuando una idea valiosa se convierte en realidad a través de la acción decidida. No basta con imaginar: hay que moverse, construir, crear. Es en la unión de pensamiento claro y ejecución constante donde nace la verdadera abundancia. El enfoque no debe estar en perseguir el dinero, sino en aportar valor auténtico. Entonces, el dinero llega por añadidura, como reflejo de lo que uno entrega al mundo.